Algo triste te soñé en el Saffron Park
Oscuro y carmesí,
anárquico y vil,
Y bajo este cielo
increíble pienso,
Anárquico Lucían,
¿qué será de ti?
Un domingo imponente
te gobierna,
Y Gabriel, implacable, te atormenta.
Un ardor y te
arrebata y te sostiene,
una tarde imposible
de subleva.
Pero las ideologías
caen y,
Lucían, luego el
mundo le abandona,
Tus quiméricas bombas ya no arden...
Ni siquiera este caos te desborda,
Porque es caos que
obedece a cierto orden,
Porque el caos y el
orden de derrotan.
No tiene nada de extraordinario este sonetito, pero lo escribí de un tironcito hace 22 años, cuando una tarde fría como ésta me deje fascinar por Chesterton y su atrapante novela El hombre que fue jueves. Como comentó Claudia, es una hermosa ocasión para meterse en la cama con una buena novela, la recomiendo...
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