lunes, 27 de febrero de 2012

Las maestras nos hacían formar en el patio mientras se realizaba la requisa de piojos.


Las maestras nos hacían formar en el patio mientras se realizaba la requisa de piojos. A mi hermana y a mí siempre nos hacían salir de la formación para pasar al frente a reunirnos con los otros escasos infortunados cuyo análisis había resultado positivo. El tal análisis consistía en pasarnos las puntas de dos biromes por el cuero cabelludo para detectar la pediculosis. En quinto grado tuvimos la suerte de tener una señorita que vaya uno a saber por qué, pasaba por alto  los molestos habitantes de nuestras cabelleras y no solo eso, mandaba al frente a los impecables. Año tras año escuchábamos el sermón del padre Itálico que, micrófono en mano, decía que la pobreza no era excusa para estar sucios, que los piojos eran la concreción de las peores acciones y valores: la pereza, el vicio. El padre Itálico decía que él había sido niño durante la guerra y a pesar del hambre jamás había alojado piojo alguno y que si hacía falta su madre le untaba el pelo con kerosén, lo cual era infinitamente mejor que andar mugriento.
La escuela era, ahora lo sé, una humilde parroquia de un humilde barrio suburbano, pero por aquel entonces nuestros padres la consideraban de una categoría muy superior a la de la escuela pública que estaba enfrente, placita de por medio. Bueno, tenía una campana y coro, la pintura siempre al día y casi todas las maestras eran rubias. Otra cosa que a los padres les parecía bien: en los recreos nos separaban de los varones. El patio de atrás donde les tocaba a ellos, era tabú, no se podía cruzar so pena de expulsión. Esa palabra equivalía al ostracismo, nos parecía que fuera de “La sagrada familia” no había nada, salvo una marginalidad honda como un pozo.

La pobreza era mal vista por dios quien la consideraba el resultado directo de la desidia y la pereza.  Progreso, en cambio,  llegar a ser propietario, era la representación del visto bueno del señor Dios. Esto lo aprendimos bien pronto y en estos términos, así, el sabor del recreo estaba cargado de significaciones  sociopolíticas y de hecho, en el pequeño bufet, muchos de nosotros ya éramos tempranamente catalogados como morosos.
Las oraciones de madrugada, el peinado con dos colitas, el bochinche de los más chiquitos, el olor a papel y a goma eran parte del repertorio de reminiscencias  entrañables de la escuela primaria. Éstos y muchos otros recuerdos permanecían sepultados hasta hace unas  horas atrás en que abrió la puerta  una anciana enclenque que venía a que le tiñan el pelo. Tenía la calaverita semi calva y usaba unos ajustados pantalones con estampado de leopardo. Sus ojos saltones estaban enmarcados por una gruesa capa de polvo azul. Con mi hermana la reconocimos en seguida y sin decirnos nada estuvimos de acuerdo en darle un  tratamiento especial a la maestra jubilada. Pusimos el cartelito de “cerrado” para que no ingresaran nuevas clientas dado que ya se aproximaba la hora del almuerzo. Le dije a una de nuestras empleadas que le preparara café y le hiciera un masaje capilar. Hace ya diez años que tenemos el salón en el centro y desde entonces han aparecido uno a uno casi todos los fantasmas del pasado por lo que no nos extrañó la legendaria presencia.

 La señorita Ana vivía todavía, había sido nuestra maestra en cuarto grado y su recuerdo me aparece asociado al mundial de futbol de México 86. Siempre nos hacía pasar al pizarrón y antes de dictarnos el problema, se interrumpía para exigirnos una postura adecuada: piernas juntas y espalda derecha, el mentón hacia el frente y la boca cerrada. Este último mandato era imposible de cumplir para mi hermana ya que tenía los dientes hacia fuera como un conejo, o peor aún porque además estaban separados y torcidos, le era imposible cerrar la boca por completo. Como es natural, se ponía roja de ira y de vergüenza. Un día, la señorita Ana nos dijo por lo bajo “piojosas”. Nos dio tanto miedo que hicimos como si no hubiéramos escuchado nada. Ese día la señorita estaba enojada y entró al salón ruciándonos con desodorante de ambiente que por ese entonces era un producto bastante rudimentario y tóxico sobre todo para mi hermana que era asmática y tenía alergia a los aerosoles. “Alérgicas a la limpieza son ustedes” nos dijo delante de todos. Justo era mi cumpleaños y como era costumbre, yo había llevado caramelos para compartir con los compañeros. Cuando sonó el timbre del recreo los repartí pero nadie los aceptó, ni siquiera el gordito Sotelo.
Teníamos una compañera que era la única que nos hablaba, se llamaba Alicia, y si bien no era tan pobre como nosotras, también la discriminaban por ser bigotuda. Bueno, el caso es que la señorita Ana lentamente la fue apartando de nosotras dándole pequeños privilegios como por ejemplo encomendándole que tocara el timbre, que lavara su tacita o que cargara su bolso al bajar las escaleras, para cuando repartí los caramelos de mi cumpleaños, tampoco la Alicia los quiso. Hasta el día de hoy me viene la imagen de los caramelos abandonados en los pupitres…Otra de las manías de la señorita Ana era pasar por alto la inteligencia de mi hermana que mal que le pesara era muy superior a la del resto nosotros por ese entonces. Todos los años ganaba en alguna categoría de los pequeños y pomposos campeonatos de habilidades que organizaba la escuela: Maratón de Lectura, Olimpiadas de Matemáticas, Concursos Literarios . Sin embargo ese año no obtuvo siquiera una mención puesto que no había pasado la preselección a cargo de la maestra. Ése año tampoco pude participar actuando en los actos patrióticos. Llegué a desear estar enferma para no ir a la escuela. Ahora que lo pienso supongo que todos tenemos entre los recuerdos de la escuela algún personaje lamentable, ya sea una maestra  injusta, o un compañero abuzon.Quisiera saber qué cosas hacen las personas para olvidar ese rencor.

Le dijimos a las chicas del salón que salieran a almorzar, que ya las alcanzaríamos. Si bien en su momento imaginé varias venganzas o reprimendas posibles para mitigar el escarnio causado por la señorita Ana, eso era cuestión del pasado y nunca hubiera imaginado la escena del reencuentro. Supongo que este será el momento de presentarse y hacer mención a lo ocurrido recordándole quizás su mal carácter ¿Mal carácter? Yo diría que algo más que eso…En fin, la vieja se pondría colorada y nosotras, en un gesto magnánimo, le regalaríamos el tratamiento capilar.  Así de injusta es la vida. Algo que nos machacaron bien en la escuelita parroquial era la virtud del perdón. En uno de los cuartos de servicio, me puse a mezclar los colores de la tintura tomándome mi tiempo, a mi hermana todavía le faltaba cortarle el pelo a la vieja. Parecía que hablaban muy animadamente. Mire mi cara en el espejo y me puse a leer un menú del bar abandonado en la repisa. Éste es un buen momento de mi vida y puedo mirar a la señorita Ana como desde un parapeto que me pone a salvo de cualquier humillación. He  ganado prestigio en mi profesión,  dinero no me falta, conozco  el mundo, tengo marido y amante. Terminé de mezclar los colores y escuché a ver si podía captar de qué estaban hablando…me acerqué sorprendida del repentino silencio de la señorita Ana. Mi hermana hablaba sola porque la señorita  ya no podía moverse aprisionado como estaba su cuellito de gallina con una toalla blanquísima. Todo fue mucho más sencillo de lo que hubiera imaginado, pues su cuerpo seco cabía perfectamente una bolsa de consorcio. No fue tan terrible como parece, así narrado, mi hermana no perdió el dominio de sí en ningún momento. No voy a negar, sin embargo, que experimenté cierta tensión cuando después de acomodar todo tuve que volver porque un zapato había ido a parar debajo de uno de los mostradores. Por último, la espera interminable en el bar de en frente  hasta la hora en que pasó el camión compactador de residuos con su alegre tronar nocturno. Y fue un verdadero alivio, porque en esta ciudad los servicios públicos funcionan muy mal.  

domingo, 26 de febrero de 2012

Películas prohibidas.


PELICULAS, MUÑECAS Y PELUQUEROS.


Muñecas

El reparto de muñecas seleccionadas para el film toma sus roles no en función de un perfil (encanto inmanente, trayectoria, formación actoral, etc.) sino en relación a la apariencia y actitud que adoptan por contraste. Emperatriz y Soraya, por ejemplo, juntas o separadas tienen (quizá por ser articuladas) un porte esbelto y altivo, pero puestas en escena junto a la colosal Verónica, aparecen mezquinitas y apocadas (todo indica entonces que el destino de la Barbie no es la pasarela sino la humilde bandejita de criada).
El argumento del film surge de situaciones improvisadas por las muñecas aunque el guion definitivo es redactado por el director y sobreimpreso en la película.
Dada la naturaleza rígida de estas muñecas es necesario acentuar las caracterizaciones mediante el maquillaje, el vestuario y fundamentalmente, el peinado.

Peluqueros.
 Es lamentable, pero así como les debemos la muerte y resurrección de las actrices, también recae en ellos la culpa de infinitas frustraciones. Son ellos (y no los autores) los que marcan el límite de lo posible y lo inasible de la imaginación.
Otros retrocesos, ya no del orden retórico, son causados por esos peluqueros ávidos de celebridad: a veces discuten días enteros un peinado, quién peina a la Verónica, quién usa la tijera grande y quién a de conformarse con la chiquita.

 Banda de sonido.

El film toma su título del tema “Películas Prohibidas” de Mark Hamond. Dado que ni el director (mi hermano) ni yo comprendemos el inglés y de la “letra” de la canción solo sabemos la traducción del titulo, se cuenta la cantidad de sílabas de cada verso y se “rellenan” con una letra en castellano que respete el espíritu de lo que se sugiere…
Canción

 Ciudad ciega,
Cine films,
Films prohibidos
Cine vacío
Censura y miedo en el cine a media luz
Sentimientos ciegos en la ciudad sin sueños
Ciudad ciega, duerme la gente.
En el cine a media luz,
En el cine a media luz.

 Edición y montaje.

 El proyector Goldstar es manual, y las películas se enrollan en dos carreteles y se pegan con cinta adhesiva. El film está hecho de papel de calcar, lo que opaca bastante la imagen sobre todo si lo comparamos con las películas originales del proyector hechas como de papel celofán.
Los productores cortan el papel de calcar en tiras largas de un ancho aproximado de 4 cm., unen los tramos de papel con cinta (si fuera necesario) y se dibujan las viñetas, copiando poses y actitudes de las muñecas en escena. Después se les agregan globitos con el discurso de los personajes pues aun no gozamos de la tecnología del cine sonoro.

 Guión

Toma I. (Panorámica aérea del cine local).
 “A veces Verónica necesita olvidar su trágico pasado llevando a sus hijas adoptadas al cine local. En un gesto espontáneo entra tan decidida a dejarse llevar por la ficción que ni mira la cartelera.”

Toma II.
(Primer plano de Verónica con pañuelo a lunares en la cabeza)

  Verónica: _ ¡Qué raro, somos las únicas en esta sala!
Soraya: _ Señora, no creo que haya sido buena idea venir con las niñas.
Verónica: _ Nadie pidió tu opinión.

 Toma III.
(Travelling hacia el primer plano de las hijas de verónica y una figura masculina en escorzo).

 Las niñas a coro: _ ¡Tenemos miedo!

Toma IV.
(Perfil de Verónica y Soraya enfrentadas).
Soraya: _ Déjeme recordarle que yo le di a mis hijas porque usted es rica pero…
Verónica: _ ¡Cállate, estúpida!

Toma V.

(Primer plano del rostro de un hombre, un policía).
Policía: _ Tendrán que acompañarme a la seccional, están viendo una película prohibida.

Toma VI.
(Primer plano de Verónica tras las rejas).
“Próxima semana: Verónica presa.”

 Películas prohibidas.

Junto a la raza detestable de los peluqueros se encuentran los espectadores y los críticos. Nada los conforma ni los conmueve, siempre les parece corto el film, quieren más y lo quieren ahora. Solo consumen el relato y cuando se les pregunta, por ejemplo, “Que tal estuvo la Verónica”, te dicen “¿Cuál era?”
Algunas autoridades no entienden la película o la miran a la luz de vaya a saber uno qué criterios. Si la Verónica, en determinada circunstancia en la cárcel de mujeres, tuvo que dar un beso en la boca a Soraya, nunca falta La Madre que confisque el proyector e incluso destruya las películas. Estos actos de censura patoteril ya los conocemos de memoria y poco podemos hacer de momento puesto que grandes y fuertes instituciones avalan esta actividad. La medicina, el derecho civil, la educación pública y obligatoria sostienen la patraña autoritaria, la censura. A esa voz de mando que dice que hay que hacer la tarea, bañarse, o ir al almacén, le debemos no pocos retrocesos en la historia del cine.

Maestra ciruela se cuelga por face...


Natalia Pamela Miraglio Aunque no tengo tiempo, hago un alto y te digo, Mig, que me sorprende gratamente al nivel de discusión que mantienen tus amigos del face.Y si bien no comparto tu lógica, me parece una aventura loca y apasionante por desentrañar la verdad de esa maraña compleja que es el sistema de representaciones (representación política, representación mediática).Ya podés concluir que tanto el discurso político como el discurso periodístico son ficcionales en tanto están construídos mediante el sistema de sigmos, alfabéticos que se traducen en habla, en palabras.Las palabras nunca son "la cosa", el objeto que designan, la palabra mesa no es una mesa: los discursos respecto de lo real no son la realidad. Por eso es tan fácil manipular la realidad mediante palabras, porque la mente humana no necesita tener el objeto delante de los ojos para evocarla. Si yo digo "caca", no nesecito mostrarla para que la REPRESENTES en tu cabeza.Por ese desfasaje entre la palabra y lo real es posible la mentira.Fijate que más allá de la investigación científica y las evidencias, un caso criminal se resuelve mediante la reconstrucción de los hechos con discursos, con palabras...y de allí que a veces con manipulacion de las palabras, queda un criminal en la calle...Bueno, cuando digo discurso, digo "usar el lenguaje para un fin determinado", la realidad argentina depende de tres grandes discursos: el discurso político, el discurso periodístico y los discursos sociales invisibles, esos que no se dicen pero están en la mente de un pueblo que comparte una historia...Perdoname la ensalada, pero lo que te quiero decir es que solo, sin teorías al respecto (que las hay muy buenas), diste en el clavo de la verdadera crisis que estamos viviendo en todo el planeta y es la caída  de los sistemas de representación.Te das cuenta de que la diferencia entre lo que ves y lo que se dice es muy grande y no se puede tragar así nomás.Por eso, aunque no comparto tu posición política, observo que estás haciendo una especie de asaña del pensamiento...
Hace 25 minutos ·
  • Natalia Pamela Miraglio que bruta! hazaña!!!!!!!!!!!!
    Hace 22 minutos ·
  • Natalia Pamela Miraglio Si podés, googleate: falacias en la argumentación lógica.Vas a ver que las dos falacias más comumes son: apelación al pueblo (la causa de un hecho no es que TODOS estén de acuerdo)y la generalización a parir de un número limitado de experiencias...Por ejemplo: en José C Paz me robaron un telefono, me desvalijaron la casa, me robaron la bicicleta.Conclusión: en José C Paz son todos chorros.Todos los políticos son corruptos, todos los drogadictos son chorros, todos los villeros son chorros..y así, fijate que con estas dos falacias se manipula la opinión pública.
    Hace 7 minutos ·
  • domingo, 19 de febrero de 2012

    Hablando de alegorías.

    Las alegorías nacionales y la parodia se vinculan por contraste: cuanto más acartonada es la alegoría, mayores posibilidades de imitaciones burlescas, que se aparten del referente fosilizado, un ejemplo notable es el texto Maestras argentinas, de Fontanarrosa donde parodia dos alegorías nacionales canonizadas: El matadero y El gaucho Martín Fierro.Otra alegoría paródica, si me permiten el cruce de expresiones, es La Nona, de Roberto Cossa (por citar ejemplos de manual).El relato fantástico también se abre a la interpretación alegórica,  El eternauta, por ejemplo, admite una lectura alegórica en la medida que se lo contextualice en el marco político puntual al cual alude vedadamente.La metamorfosis, también expresa en la figura del monstruo la alienación de la familia burguesa frente al avance del proletariado.En Lafferti es notable cómo opera la ironía en la ciencia ficción, una mordaz crítica a los sistemas sociales y de educación, armando mundos extraterrestres que son alegóricos de la estupidez terrestre, incorporando así, una crítica más global del ser humano.
    Son innumerables los cruces y menjunjes que se pueden hacer en función del principio de ordenamiento por época, por género, por región, por ingreso reciente al canon escolar, etc, dependerá de las concepciones personales respecto de lo que se considera conocimiento literario en determinado contexto.
    Ahora bien, si nos apartamos un poco de la alegoría como figura de la retórica clásica, vemos que se puede tomar el camino inverso: más allá  de la intencionalidad del autor de trabajar con alegorías o de las obras alegóricas en sí mismas, están los modos de leer literatura , se pueden leer obras que aparentemente no intentan inmiscuirse en lo alegórico, bajo esa clave.Por ejemplo, Ducaroff discute con Sarlo que los escritores del grupo Shangai están despolitizados frente al caos del 2000, y afirma que," Por el contrario, son buenos observadores de su sociedad.Si esos relatos parecen estáticos, esto también se puede leer como alegórico de la generación postditatorial".
    En su libro Los prisioneros de la torre, Ducaroff desmonta el operativo que le atribuye a Sarlo según el cual las características de los textos del grupo Shangai son experimentales y academicistas "incosumibles" ,alejando a los lectores de la "buena literatura". Ducaroff  recontextualiza las obras , hace una relectura de estos textos y comprende que no son meras obras experimentales, sino que se conectan con la realidad y la miran con escepticismo.Y de paso menciona una lista de libros y autores que publicaron en los noventa:
    "Hijos del alfonsinismo, hijos del escepticismo: el otro bestseller de Biblioteca del Sur fue Nadar de noche, de Juan Forn. Salvo uno, "Memorandum Almazán", que se refiere a Malvinas, los cuentos de ese libro no tratan de hechos políticos, pero tampoco azuzan la mirada hasta la China. Al contrario, Forn no desdeña su contexto, cuenta historias urbanas de jóvenes y treintañeros de clase media acomodada o alta, en la Argentina de los años 90...Más que atribuir el escepticismo(como a menudo hicieron los mayores "progresistas") a la falta de interés por la realidad social, convendría leer los cuentos de Forn. Se descubriría entonces que el escepticismo surge como directa consecuencia de observarla, y no de la indiferencia ante el contexto social o de la comodidad light". (Pag. 113).Si bien no es la intención de esta nota al pie de las propuestas de lectura para el aula meterse en una interna entre críticas, no se puede pasar por alto lo peor que Drucaroff le endilga a Sarlo: su deshonestidad intelectual. Así, Drucaroff nos recuerda cuando Sarlo, para desacreditar la novela de Alejandro López, Kerés cojer?=Guan tu fak, la contrapone y celebra a un consagrado como Puig, cuya narrativa ella siempre había descalificado. "Aunque, claro, el aplauso es parte de una operación patovica: lo celebra solamente para mostrar cómo el consagrado autor ya fallecido hace muy bien lo que López, novel y aún vivo, hace insalvablemente mal".( Pag. 221).
    Vale la pena detenerse también en el ataque que Drucaroff realiza a la crítica de Sarlo a la novela de Claudia Piñeiro, Elena sabe, en realidad a la destrucción que Sarlo lleva adelante de esa obra contrastándola contra Bernhard y Saer. Es decir que compara a los autores jóvenes con los consagrados y encuentra que autor fallecido cada día escribe mejor.
    Hablando de alegorías nacionales, cabe mencionar la novela de Fogwill, Los pichiciegos, en la cual , mediante interesantes operaciones de verosimilización, arma una alegoría nacional tomando los discursos sociales más arraigados en el imaginario popular y colocándolos en un espacio varias veces representado por el cine: Malvinas. Lo destacable en esta novela es cómo construye un verosímil realista mediante la inverosimilitud: a los pichiciegos les sobran puchos, pero no saben qué hacer con la mierda, no son los chicos de la guerra, víctimas inocentes: entre ellos se tejen complejas relaciones de poder...Yo me atrevo a decir que esta novela es necesaria, porque cuestiona los postulados del ideario construido en torno al "no te metás", "yo no sabía nada" "los héroes de Malvinas" y demás ficciones orientadoras de nuestra cultura.
    Augusto Monterroso también trabaja con alegorías clásicas en La oveja negra y demás fábulas, pero con un humor cercano a la parodia , lo cual nos recuerda que si vamos a buscar alegorías, tenemos que contrastarlas con símbolo, prototipo y arquetipo si queremos "anclar" la interpretación de las obras y no caer en el falso problema de la pluralidad de "significados": la polisemia, facultad del discurso literario, puede ser amplia pero no infinita. Una obra puede tener varias interpretaciones pero no miles...y es que en las lecturas compartidas se funda justamente la alegoría, como lectores situados históricamente, acordamos que el discurso respecto de lo real, también se construye mediante una sucesión de metáforas.

    miércoles, 15 de febrero de 2012

    Otro feminismo.



    Paula Irupé Salmoiraghi
    Juana Bignozzi
    La escritora Paula Irupé Salmoiraghi presentó un trabajo muy interesante analizando cómo se construyen las cualidades de heroísmo en la mujer tomando como ejemplo a Penélope y lo que llama su "no camino".Este "no irse" es heroico, sin embargo.Sin los avatares del "viaje", conservando el honor de su familia con la ayuda de mínimos enseres domésticos ( hilo y agujas).A fuerza de tejer y destejer, Penélope escapa al mandato apremiante de tomar marido en espera del héroe.Pero no es una espera quieta, tiene fuertes implicaciones sociopoliticas...Los invito a leer este material porque si bien hemos de trabajar con el rol de la mujer en la épica este año, circulan pocos, o ningún  abordaje teórico del tema.El trabajo es una ponencia presentada en el Congreso Internacional "Cuestiones críticas"2009, llevado a cabo en Rosario, se titula :"El no-camino de la heroína en Mujer de cierto orden de Juana Bignozzi"                         http://www.celarg.org/int/arch_publi/salmoiraghi.pdf

    Teorías pendientes de comprobación.

    Los teléfonos celulares no están diseñados para los usuarios:nosotros somos diseñados para encajar en ellos.¿Para que quería Internet en mi teléfono?Si fuera partera o corredora de bolsa quizás...La cuestión es que ahora adopté el estilo de vidita que me impone el aparato.Para colmo,cuando uno tímidamente amparado en un reglamento choto,restringe su uso, los estudiantes sienten que su libertad de expresión es vulnerada.Nadie protesta por la brutal estructuración que los ingenieros en comunicaciones y sistemas nos imponen, no tenemos herramientas teóricas como para cuestionar lo que subyace en cada apelación a la que respondemos cuando configuramos el ser en función de las "funciones " del teléfono. Pero argumentos boludos para sostener esta macroestructura sobran:por si me pasa algo, por si se presenta una emergencia bla bla bla.. Yo argumento que "el fascismo, no se define por lo que censura sino por lo que obliga a decir",es decir, como ya lo planteaba Cortázar cuando llama la atención sobre lo que significa que te regalen un reloj:nosotros somos los regalados a él.Si tal barbaridad hace con el ser un reloj...es de suponer que estar todo el tiempo conectado implica adaptar nuestra estructura de vida y de pensamiento al formato que emana de las grandes industrias de la diversión.

    lunes, 13 de febrero de 2012

    Escenas de lectura.

    Un día mi papá la trató mal a mi mamá. Lloró mucho ella y no sé por qué, pero los cuatro diablitos lloramos a coro y mami estaba luchando como loca con César pero luchaba también con algo atragantado, los ojos vidriosos. Ella no lloraba nunca, pero ese día lloró con rabia y fuerza y parecía que algo se estaba por terminar para siempre.De pronto sacó El Principito y lo empezó a leer en voz alta...




    Mi mamá también nos contaba siempre la historia de su alfabetización: eran muy pobres, no la mandaban a la escuela. Había que lavar ropa y darle de comer a las gallinas...Entonces conseguía: una hoja de diario vieja, la biblia, o cualquier cosa escrita (no eran tantas) que cayera en sus manos. De esto hace 60 años, época en que mi madre tenía 5. Sorprende que esto sucediera hace tan poco tiempo. A veces, agobiada por las tareas escolares, yo hacía un alto y le preguntaba cómo hizo para saber lo que significaba cada letra, cada sílaba, cada palabra, sin una maestra y ella me contaba que le insistía a su hermana mayor preguntándole "qué es esto", "qué se forma cuando se juntan estas dos letras" y sin necesidad de anotarlo en un cuaderno, lo recordaba, lo retenía en su mente hasta la noche. Cuando todos se dormían, sacaba una velita, la prendía y se ponía a decifrar el enigma hasta la hora en que le gritaban "apagá esa vela de una vez". A veces nadie le gritaba nada y se hacia el día...

     Mi adolescencia terminó un tiempito antes de la popularizacion de la web, escuchábamos Depeche Mode pero ni soñábamos con esta maravilla .Andar con un libro  abajo del brazo, aún daba prestigio entre los chicos, un halo de misterio que nos elevaba...leíamos en lugares y a horarios insólitos:en el tren, en la villita, en las plazas, buscando la noche pero también la mañana, tomábamos vino del más barato y nos poníamos sobretodo lúgubres.Un día la policía nos llevó a la comisaría. Estábamos leyendo y nos secuestraron el libro. Lo empezaron a oler y yo dije que no se olía que se leía..esa noche teníamos el pecho hinchado de orgullo de haber perdido la libertad por portación de libro y lengua filosa.

    Mi hijito bebé, también padeció la angustia del no poder "leer". Armó uno de sus primeros berrinches  porque le quitamos de la boca un ejemplar de "No me grite" de Quino. Intentamos sustituirlo por otro libro aparentemente más atractivo: se resistió indignado y portestando con todas sus fuerzas, al tiempo que tanteaba los alrededores de la cama.Como no lo encontró, empezó a palpar su propio cuerpito...comprobando que al menos el sí estaba, que persistía entero, comprendiendo con rabia que él y el libro no son la misma cosa...
       

    Cómo es el hambre.


    HAMBRE y POBREZA.
         El hambre no se encuentra sólo en la pobreza ni tampoco es una consecuencia directa de ésta. El hambre funciona a veces como igualador social. Cierto es que se cuentan muchos más casos de hambre en los sectores más carenciados de la sociedad, pero el hambre no va a ser menos agresivo con ese osado alpinista alemán que goza de muy buena reputación y condición económica y que hace meses se encuentra perdido en el alto Perú.
         Pasar hambre un día entero es terrible y no digo pasar un día aguantándose las ganas de comer, sino estar ya con hambre y tener que pasar el día en ese estado. ¿Cuál es el extremo del hambre? ¿El canibalismo?, ¿pasarle la lengua a una pared con humedad para absorber algún elemental nutriente?, ¿el auto canibalismo? En el cuento “El hambre”, Mujica Láinez nos habla de ello. ¿Alucinaciones, tal vez?, y no me refiero a ver a un hombre flaco con forma de hot dog o a un gordo con forma de hamburguesa, sino ver comida donde no la hay o ingerir cosas que no son comida como en la memorable película de Chaplin o en aquel capítulo de La Pantera Rosa en el que salpimienta la foto de un pescado, la fríe en aceite y se sienta a la mesa a comerlo con cubiertos.
         En esos momentos extremos, en esas circunstancias tan adversas, hasta el más acaudalado es pobre, hasta el más acaudalado se convierte en algún sufriente de la India o de África.
         Nadie esta exento de caer en el hambre, pero no el hambre que nos da en casa, ese que hacemos desaparecer inmediatamente de un engullón. Un naufragio, un secuestro, la guerra, la post guerra, el derrumbe de una mina, permanecer atrapado en un pozo durante días… Todo esto no le sucede sólo a la gente de bajos recursos.

         Pero estas son situaciones de hambre extremo. Hambre también es revolver la basura; hambre es tentarse en una vidriera y no poder, recordemos ese intenso poema de Prevért  “Antes de mediodía”; hambre es sobrevivir a perro y gato y no por cultura.
         Cuando el hambre llega, lesiona por igual el estómago de cualquier ser vivo. ¿Puede el hombre paliar el hambre con musgos, algún que otro insecto y agua?, en el cuento “Un artista del hambre” de Kafka, parecería ser que sí.
    Hambre también es haber estado días y días sin comer y que nos alcancen sólo una rebanada de pan, pasar hambre es haber pasado hambre y comer “por las dudas”.
         El hambre tiene la cara de la muerte y tiene una forma hueca que hay que llenar; el hambre es un  disparador para la reflexión del hombre sobre El Hombre (recordemos el discurso de Rocinante); el hambre nos pone alerta y nos despierta la inteligencia, hay ejemplos de esto en “El Lazarillo de Tormes” y en “La vida del buscón llamado Don Pablos”; el hambre llevó a la especie humana al desarrollo de nuevas tecnologías (arado, cultivo, herramientas, y todos los avances que hoy conocemos) y este fenómeno jamás se detendrá.
         El hambre es lo que no tiene que haber para que haya vida pero al mismo tiempo es lo que tiene que haber para que la haya pues es el instinto primero, el llamado primero para que una vida pueda ser. No hacemos otra  cosa más que responder a ese instinto, cualquier ser vivo, las plantas se hacen fuertes en sus raíces y sus hojas en respuesta a ese estímulo. Desde que somos concebidos comenzamos a responder a este gran disparador de todo tipo de actividad. ¿Para qué trabajamos? Para que cuando el hambre llame tener con qué responder, luego sí, para el teatro, los viajes y la ropa, pero primero, para alimentarnos.
         Poder satisfacer un petitorio de nuestras tripas nos produce placer porque estamos respondiendo a un estímulo primitivo propio de nuestra condición de seres vivos y nos garantiza la permanencia en este mundo.
         Jamás abandonamos nuestra relación con la teta. Esta actividad autómata e instintiva de la succión, luego se traduce en la invención de un arma, la planificación de la caza de un animal, la cocción y la ingestión del mismo; esto en el Paleolítico. Hoy, el hambre alcanzó formas casi feroces para algunos y sutiles formas para otros, por el temor ancestral que nos infunde, trabajamos todos los dias y nos sometemos a la maquinaria que si pudieramos romperíamos a patadas.
         Siempre es mejor tener a ese instinto callado o mejor, no callado, pero que no grite aterradoramente, sino que simplemente avise en voz baja. La actividad en el planeta de todo ser vivo y de todos los seres vivos en conjunto, es regida por el hambre. El hambre..., ese poderoso mandato natural que si no se cumple, no se es.

                                                                                                                                    Pablo Visalli.